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PorPura Serena i Barrobés

Los idiomas, clave en la internacionalización de las pymes

  • Según datos del Departamento de Economía de la Generalitat de Cataluña, en 2017 las exportaciones catalanas alcanzaron los 70.828,7 millones de euros, y crecieron un 8,7 % respecto al año 2016, cifra que muestra el dinamismo internacional de las empresas catalanas. Las empresas catalanas que exportan de manera regular han llegado a las 17.091, el máximo histórico registrado hasta ahora. En el Estado español, llegaron a los 277.000 millones de euros, con el 8,9% de aumento respecto del año anterior.
  • Conocer idiomas extranjeros es clave en la internacionalización, y para conseguir posicionarse es imprescindible conocer la lengua del país a donde se quiere exportar, además de sus particularidades culturales y estilos a la hora de hacer negocios.
  • La página web y las redes sociales son grandes escaparates de negocio visibles en todo el mundo y, en particular, por los clientes potenciales, y hay que estar presente en ellos.

Internacionalizarse significa entrar en nuevos países y trabajar con nuevos idiomas. Las grandes empresas ya hace tiempo que saben que los idiomas y las comunicaciones pueden hacer que ganen o pierdan oportunidades de negocio. En cambio, un porcentaje significativo de pymes pierden contratos como consecuencia de la falta de competencia lingüística e intercultural, y ya están empezando a darse cuenta que necesitan invertir en lengua como un componente de su desarrollo empresarial.

Además de los aspectos lingüísticos, en las relaciones empresariales es muy importante comprender con claridad y desarrollar cierta sensibilidad hacia las diferencias culturales, formas de comportamiento y estilos a la hora de hacer negocios. En los países occidentales, es más sencillo, pero se complica cuando hay que tratar con países orientales, como por ejemplo China, Japón o países de cultura musulmana, debido a barreras tanto lingüísticas como culturales. Hay que llegar a todos los rincones del mundo, hay que llegar rápido, pero también hay que hacerlo bien.

¿Cómo se puede llegar? Además de las acciones comerciales imprescindibles, hay una herramienta poderosa que es la tarjeta de presentación de una pyme: la página web, su cara más visible en el mundo. Cualquier posible cliente, proveedor o socio que quiera conocer una empresa, cuál es el equipo director, qué puede ofrecer, etc., lo comprobará entrando en su página web, y obviamente también en las redes sociales.

En la red sólo tenemos dos argumentos para convencer: la imagen y la palabra. En cuanto a la imagen, las empresas suelen encargar webs vistosas y atrayentes. La palabra, es otra cosa. Encontramos muchos textos en Internet que no reflejan la imagen que la empresa quiere ofrecer y demasiadas veces  encontramos que son poco claras. Aparte, no tienen versiones en otros idiomas que les permitan un proceso de internacionalización exitoso. Por eso, disponer de una web en los idiomas adecuados hacia donde se quieran expandir, y hacer el mantenimiento lingüístico, es absolutamente necesario para las empresas que han optado por hacer de Internet otra vía para abrirse a los mercados internacionales.

Es obvio que cada vez más las empresas tienen que cubrir estas necesidades; tienen varias opciones para hacerlo: incorporar recursos humanos a la empresa o bien, y es una vía cada vez más utilizada, externalizar el servicio de lenguas del mismo modo que se externalizan la gestión de la comunicación o los servicios jurídicos.

El objetivo del servicio de lenguas no es ofrecer un mero servicio de traducciones de las lenguas más habituales y a las nuevas lenguas fruto de la internacionalización, sino un servicio mucho más amplio que:

a) ayude a las empresas a lograr la excelencia y las dote de las herramientas lingüísticas necesarias para moverse por los mercados internacionales;

b) consiga reducir costes y ajustar precios;

c) resuelva sus necesidades lingüísticas de forma que no tengan que preocuparse por ello y

d) ahorre quebraderos de cabeza, mediante una planificación estratégica conjunta de las acciones que quieren llevar a cabo.

Una vez que una empresa ha reconocido la importancia de desarrollar una estrategia lingüística, debe confiarse a un gabinete de lenguas que pueda ofrecerle desde la traducción de una carta comercial o la contratación de intérpretes, hasta cursos de habilidades comunicativas o la elaboración y traducción de contenidos de webs y redes sociales.

En conclusión, si las empresas reconocen la importancia de abordar sus necesidades lingüísticas y además aplican la estrategia lingüística apropiada, conseguirán aumentar su competitividad en los mercados globales; una oportunidad que no deben dejar pasar para invertir en su futuro.

 

PorPura Serena i Barrobés

Entrevista a Manuel Talens sobre la traducción de ”El prisma del lenguaje. Cómo las palabras colorean lo mundo”, de Guy Deutscher

“Hay cuatro lenguas en el mundo que merece la pena utilizar”, dice el Talmud, “el griego para cantar, el latín para guerrear, el siriaco para honrar los muertos y el hebreo para hablar”. Con esta cita, Guy Deutscher, uno de los lingüistas más prestigiosos del mundo, encabeza el prólogo de su libro, el cual aborda la relación entre pensamiento, lenguaje y visión del mundo, interpelando con preguntas como por ejemplo: Generan las diferentes lenguas percepciones distintas en sus hablantes? Nuestra lengua es un prisma que refracta la luz interior de la cultura, un prisma a través del cual observamos el mundo? Podéis visualizar la entrevista clicando en este enlace: http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-manuel-talens-como-palabras-colorean-mundo/1129124/

PorPura Serena i Barrobés

El rol del intérprete en psicoterapia con personas refugiadas

Estos últimos meses en Europa estamos viviendo un drama humano terrible, que es la llegada masiva de refugiados que huyen de la guerra. Además de las necesidades básicas que estas personas necesitan cubrir cuando llegan al nuevo país que les acoge (alimentación, vivienda, escolarización de los niños), surge otro tipo de complicación de tipo emocional: el exilio es vivenciado por la persona refugiada como una pérdida en un sentido psicosocial. Por este motivo, a menudo necesita empezar un proceso terapéutico que le ayude a aceptar su nueva situación para poder rehacer su vida. Una de las primeras complicaciones que pueden surgir son de tipo comunicativo: refugiado y terapeuta no hablan el mismo idioma y se necesita a un intérprete. Ahora bien, ¿cualquier intérprete es adecuado para este tipo de sesiones terapéuticas? ¿Cómo puede afectar el proceso la actitud que adopte el intérprete? ¿Hasta qué punto se debe implicar?

En primer lugar, terapeuta e intérprete deben tener una actitud de colaboración mutua. En cuanto al intérprete, tiene que conocer la problemática de la situación (en este caso la guerra en Oriente Medio y el proceso de exilio), saber cuál es el objetivo del trabajo psicoterapéutico con refugiados y conocer conceptos generales de psicología (psicología individual, de grupo, social, etc.). Además, antes de empezar, debe plantearse una serie de preguntas, como por ejemplo qué punto de equilibrio quiere mantener entre el acercamiento y la distancia respecto a la persona refugiada, o cuáles son sus motivaciones para ejercer de intérprete (¿exclusivamente económicas, profesionales, ideológicas, personales o quizás una combinación de todas ellas?). Una reflexión de este tipo le ayudará en la elaboración de los sentimientos que el trabajo como intérprete inevitablemente le provocará.

Uno de los puntos más delicados de la situación es la profunda afectación emocional que el intérprete puede tener debido a la historia personal que hay detrás de la persona refugiada a quien traduce. Es muy complicado decir cuál es la reacción más adecuada a esta cuestión, pero en cualquier caso es básico tener siempre presente el objetivo final de la situación terapéutica, así como darse la posibilidad de elaborar los sentimientos que el intérprete sienta. Existe el riesgo que ante esta situación el psicoterapeuta sea desplazado de la escena. Para evitarlo, el intérprete ha de conseguir encontrar el punto de equilibrio adecuado para que la relación psicoterapeuta-paciente no se vea alterada o distorsionada.

Como vemos, es fácil que surjan problemas en el proceso terapéutico con uso de intérprete, como podría ser la desconfianza del refugiado-paciente. Otra complicación podría ser el mal uso del “poder” que tiene el intérprete debido al conocimiento superior respecto a las otras dos personas (conoce las dos lenguas y culturas, y puede caer en el error de hacer interpretaciones no adecuadas o transferencias de sus sentimientos que alteren el discurso de la persona refugiada).

Para resolver todas estas cuestiones y que el proceso terapéutico tenga éxito, hay que volver al punto inicial: la relación entre el psicoterapeuta y el intérprete debe ser de máxima colaboración. ¿Cómo? El psicoterapeuta tiene que entregar/compartir parte de su saber y poder, y hacer partícipe al intérprete de conocimientos y algunos mecanismos psicoterapéuticos relevantes y fundamentales. Y viceversa: el intérprete tiene que entregar parte de su saber y conocimiento sobre los códigos y símbolos éticos, morales y culturales que sean importantes para entender el universo del refugiado-paciente.

Como es evidente que el rol del intérprete no se reduce a una simple traducción, sería más que recomendable que los intérpretes que trabajan con refugiados realizaran previamente una formación especial para abordar este tipo de tareas.

(Fuente: Julio González, “El modelo de trabajo de CEPAR: una práctica transcultural”, Seminario TORTURA: Aspectos Médicos, Psicológicos y Sociales. Prevención y Tratamiento, Chile 1989.)